Rito: la tierra donde fluye tierra y miel [equinoccio de otoño]

Nuestro proceso de búsqueda de una espiritualidad feminista rompe con las ataduras de las tradiciones patriarcales de la tradición judeo-cristiana pero recoge también sus tradiciones liberadoras.

El hecho fundante de esta tradición es la liberación de esclavas y esclavos de la opresión en Egipto. fue un hecho histórico, -y mi aspiración de crear nuevas relaciones en todos los niveles la busco también en esta tierra y dentro de esta historia.

La vez pasada danzamos el camino de la paz…

En nuestro camino que tiene tanto de recuerdo como de utopía.

Hemos dejado atrás opresiones, ataduras, seguridades…, y estamos caminando, ¿por el desierto?, buscando camino, desprotegidas… pero con un anhelo fuerte y “sabiendo” hacia donde queremos llegar.

Una expresión de esta utopía es la tradición judeo-cristiana es la tierra donde fluye leche y miel.

En las antiguas culturas orientales, la leche y la miel fueron imágenes muy comunes para el alimento de los dioses y diosas, simbolizaron el acto de dar vida. Fueron ofrendas en los sacrificios antes de que se sacrificaban los los productos elaborados: harina, aceite y vino. La leche y la miel fueron parte de los ritos de iniciación.

La leche, el primer alimento que viene de la madre, fue considerada un alimento físico y también espiritual, da la vida y la inmortalidad.

Eso nos recuerda a una cultura anterior al patriarcado, donde la paz era posible, donde habían pocas armas, menos agresiones, donde hombres y mujeres eran iguales.

Hoy día recordamos estas imágenes:

La leche – el símbolo de las primeras experiencias de amor: protección y acogida.

la miel: “la dulzura de la vida”, el amor a la vida y la felicidad de vivir.

La mayoría de las personas son capaz de dar leche, pero una minoría es capaz de dar  también miel, porque para eso uno tiene que ser una persona feliz.

pincha aquí: desarrollo del RITO: Revista Nº 1 (página 38 y 39)

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