Decidir es un derecho

Chile es uno de los 9 países en el mundo que prohíbe y criminaliza cualquier interrupción del embarazo.  Todas las encuestas de opinión, muestran a una ciudadanía y a un país, que reconoce el derecho de las mujeres a tomar decisiones soberanas sobre sus cuerpos. Sin embargo, la clase política conservadora se sostiene, obstinada, en subordinar la decisión de las mujeres a sus creencias.

En innumerables veces, organismos internacionales en derechos humanos han recomendado a Chile cambiar la legislación que existe en torno al aborto.  Lo que está en juego no es sólo la libertad de las chilenas, también lo está -y fundamentalmente- las condiciones de dignidad en las que accedemos a esta elección las chilenas.

Resulta urgente resituar el debate en torno a la legalización del aborto. Si bien es algo que afecta exclusiva o principalmente a las mujeres, es por sobre todo un conflicto legítimo en la consolidación y ejercicio de los derechos humanos, que restringe su derecho a decidir y vivir una vida digna.

Tal como indica Erika Guevara en su entrevista, es preciso hablar desde la perspectiva de los derechos humanos y no desde la mirada ética, religiosa o moral que finalmente afecta el ejercicio de los derechos de las personas, en este caso de las mujeres.

El Ejecutivo ha reiterado en innumerables ocasiones, que el proyecto de ley sobre interrupción voluntaria del embarazo en tres causales -que hoy se encuentra en segundo trámite legislativo en el Senado – abre opciones a las chilenas, fundamentalmente en garantizar el acceso a una atención en salud cualquiera sea la decisión que las mujeres tomen. Hasta el momento se sostienen las tres causales del proyecto original, sin embargo, la derecha ha amenazado con el Tribunal Constitucional.  No existe asomo moral para usar el poder fáctico heredado de la dictadura, para subordinar el poder soberano de las instituciones democráticas.

Sin duda que el proyecto en cuestión no resuelve el problema del aborto en Chile, más lo que está en juego es la defensa de una disputa que estamos ganado las mujeres democráticamente.  Ganamos en la calle, en la agenda político-institucional del ejecutivo, en la mayoría del parlamento, en la agenda ciudadana.  Lo que las mujeres defenderemos frente al poder fáctico de la derecha y sus aliados conservadores en el parlamento, será el proceso de transformación creciente de las relaciones desiguales de poder entre mujeres y hombres. Es urgente despatriarcalizar nuestras instituciones, sólo así podremos consolidar nuestra agenda por más igualdad y justicia.

Fuente de la entrevista: www.oge.cl  Reportaje: Decidir es un derecho

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