Modelo de Transformación cultural: Los Tres Espirales

LAS TRES ESPIRALES DE LA TRANSFORMACIÓN CULTURAL

JOSEFINA HURTADO NEIRA*

Acuarela de Luz María Villarroel

Acuarela de Luz María Villarroel

Esta exposición sigue un recorrido por distintos hitos que han marcado la reflexión que desde el Colectivo Con-spirando hemos realizado durante veinte años (1992- 2012) en torno al desarrollo personal, la formación para el empoderamiento y la búsqueda de propuestas para incidir políticamente en los espacios de la vida cotidiana. El Modelo de Trans-formación Cultural, sintetizado en la metáfora de las tres espirales, es el fruto de estas reflexiones.

La primera espiral hace referencia al punto de partida: el propio cuerpo como lugar de toda experiencia, contenedor de saberes y prácticas, siempre en contexto y en relación con otros/as. La segunda espiral enfatiza la confrontación de enfoques diversos con las “verdades” internalizadas y naturalizadas en las particulares historias de vida, privilegiando dar a conocer los aportes del feminismo, el ecofeminismo, la teología feminista, la psicología junguiana, la psicología social, la antropología simbólica, el enfoque de género y de los derechos humanos. La tercera espiral apela a la creatividad que permite reordenar saberes y prácticas, posibilitando nuevas síntesis, que se transforman en nuevos puntos de partida, para reiniciar recorridos en la espiral del crecimiento personal. En esta revisión cobran relevancia el trabajo con los mitos y la incorporación del rito en el espacio formativo.

Un recorrido por el proceso de construcción de nuestra propuesta metodológica

A continuación, las/os invito a hacer un recorrido por algunos hitos que han influido en la construcción de nuestra propuesta metodológica, haciendo un contrapunto entre biografías: la mía, la del colectivo y la de la red de con-spiradoras.

Un rito con sentido: acompañamos en círculo

Me invitaron a un rito. En una silla vacía se fueron dejando ropas de hombre. Acompañamos en círculo a una mujer que tenía un familiar desaparecido.[1] Compartimos su dolor y nos comprometimos a no olvidar. Posteriormente, el rito Septiembre en Chile realizado, año a año, en el patio de la casa de Con-spirando[2] se convertiría en un espacio de procesamiento del dolor colectivo producto de la dictadura de Pinochet. En el último rito, una compañera de camino compartió sobre las lágrimas allí derramadas durante años. También recordamos que hubo otro momento en que algunas compañeras dijeron que querían volver a reír y a recuperar septiembre como el mes de la primavera, los volantines, la fiesta y las empanadas. En esa ocasión, fueron las jóvenes las que dijeron: no dejen de contar, es necesario saber.

 

Un taller con sentido: contenedor de memoria

Mas adelante, en un taller, una mujer hablaba de la rabia que le provocaba su madre por el hecho de haberla abandonado a temprana edad. Nuestra formación universitaria y las herramientas de la educación popular no fueron suficientes para darle la contención que ella necesitaba en ese momento. Una colega formada en el exilio con herramientas de trabajo corporal acudió a nuestra ayuda aportándonos un ejercicio en el cual, en pareja, una actúa como la muñeca de la otra. En este ejercicio, la compañera que se quejaba de abandono, al representar el rol de madre de la muñeca mostró un enorme repertorio de palabras y gestos de cariño. La posterior reflexión sobre su aprendizaje la llevó a pensar que tal vez era su madre la que se los había transmitido. Nos contó, luego, que saliendo del taller había ido a visitarla. Por nuestra parte, como equipo, nos vimos desafiadas a tomar en serio el espacio de taller como contenedor de memoria en búsqueda de sentido.[3]

Los dos hitos recién descritos nos conectan con el cuerpo del cual estamos hablando cuando nos ubicamos en la espiral “Partir del cuerpo”: ese cuerpo en contexto, inserto en la red de significaciones y relaciones de la cultura que habita y con la que interactúa desde las particularidades de su biográfica subjetividad.

En los talleres, además de trabajar con el Modelo de las tres espirales (cuerpo, enfoques, síntesis), construimos una “espiral del tiempo” donde ubicamos los hitos biográficos relacionados con el contenido que estamos trabajando. Por ejemplo, si es la construcción del cuerpo, serán hitos relacionados con la formación de la autoimagen. Si es el liderazgo, los hitos serán aquellas experiencias donde nos hemos sentido “empoderadas” y/o “desempoderadas”. Su recuerdo y exteriorización a través de un dibujo permiten reconocer patrones de relación internalizados para analizarlos grupalmente. En este trabajo han ido adquiriendo fuerza los conceptos de autonomía y heteronomía en relación a la construcción de identidad. Nos preguntamos en qué medida, consciente o inconscientemente, le hemos dado la autoridad a otro/a para apropiarse de nuestras decisiones. Hacerse cargo de ellas y tomar el timón de la propia vida ha sido un emergente recurrente.

En la historia que estoy contando, estos dos hitos tienen que ver con mi propia biografía, con aquello que impactó mi formación como facilitadora de procesos de transformación cultural.

En la validación de nuestros materiales también hemos incorporado la pregunta por los hitos de aprendizaje: ¿en qué situación formativa diste un salto cualitativo en tu crecimiento personal?; ¿qué personas facilitaron tu aprendizaje?; ¿cuáles lo obstaculizaron?; ¿Qué espacios propiciaron (o no)  tu aprendizaje?

 

Un círculo dentro de un círculo: los jardines

Más adelante, cuando tuvimos la posibilidad de juntarnos con otras mujeres que así como nosotras andaban en búsqueda de explicación y sentido, descubrimos que nuestro trabajo era “un círculo dentro de un círculo”.

Durante diez años exploramos, desde la experiencia de nuestros cuerpos de mujeres latinoamericanas y caribeñas, la violencia instalada por las religiones patriarcales. Durante este período cobraron relevancia los mitos, los ritos, los arquetipos y los sueños.

Para buscar estrategias de empoderamiento personal y grupal que nos permitieran ir “más allá de la violencia”, fue necesario desconstruir los mitos internalizados.[4]

Desafiamos los mitos que nos formaron sumisas, obedientes y fragmentadas, y los ritualizamos dándoles los significados y relaciones de poder deseados. Como ejemplo, tres ritos: saboreamos la manzana; de la mano de Inanna bajamos al submundo soltando ataduras; juntamos los pedazos de Tiamat.

En el primero, en círculo, cada mujer va mordiendo y saboreando una manzana y luego dice: la manzana es buena y yo soy buena. Algo tan simple como lo aquí relatado, para algunas mujeres, formadas en la noción de ser culpables de la caída de la humanidad por haber tentado a Adán, ha sido liberador. El segundo lugar, el rito de Inanna, que hace alusión al mito sumerio, tiene una mayor complejidad. Idealmente se realiza en un lugar con pendiente, para de esta forma hacer un camino de descenso hacia las profundidades. Antes del descenso cada mujer se ha vestido con ropas de “diosa”, poniendo especial cuidado en tener siete objetos que se ubican en los siete chakras (fuentes de energía). En el descenso se irá encontrando con siete puertas y en cada una de ellas un papel donde se le pide dejar el objeto asociado al chakra correspondiente y la pregunta sobre lo que siente al tener que dejarlo. Finalmente, luego de haberse despojado de todas sus pertenencias, se producirá el encuentro con un espejo donde se verá reflejada Ereskigal, “la hermana oscura”. Después de descansar y/o escribir en la bitácora, el ascenso se hará recuperando las pertenencias, además de un hilo del color del chakra. En grupos se comparte al tiempo que se entretejen los hilos que darán por resultado una pulsera.[5] En el tercero, basándonos en el mito mesopotámico en el que Marduk, “señor de los dioses”, enfrenta a Tiamat, madre-dragón de toda la creación, la vence y descuartiza, convirtiéndose ésta en materia primordial del universo.En el rito, se reúnen los fragmentos de la diosa, bailando y celebrando la recuperación de su totalidad.[6]

Habiendo tomado conciencia de la fuerza del mito y de la necesidad de su desconstrucción, y del poder del rito para afirmar lo que queremos, nos concentramos en el trabajo con los arquetipos: Madre – Amante; Guerrera – Sabia; trabajo intenso de autoconocimiento. [7]

Nos preguntamos por lo silenciado, contenidos ausentes en nuestra memoria corporal, presentes en una matriz de relación de admiración por lo Otro hegemónico. Nos vimos en la necesidad de resignificar lo sagrado en el cuerpo de mujer de estas tierras.[8]

Un desayuno compartido contando sueños: el encuentro

En el Encuentro realizado el año 2007 para evaluar lo realizado durante diez años de camino recorrido de Jardines y Escuelas, a la hora del desayuno, las compañeras aymaras interpretan sueños de la noche anterior. Fluye allí la sabiduría de pueblos originarios; la complejidad de las relaciones y validaciones; la necesidad de remirarnos.

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RECUADRO:

DE SUEÑOS E INTERPRETACIONES

En enero del 2007, la mañana del día después del último encuentro que tuvimos en Tremonhué, donde nos habíamos reunido para revisar el camino recorrido de jardines, escuelas y encuentros, me llamó Etna, temprano en la mañana.

Me dijo: “tuve un sueño que te quiero contar: yo estaba ordenando la casa, con todas las ventanas y puertas abiertas. En el sueño veo que un perro negro y flaco entra por la ventana del segundo piso a la pieza donde alojabas tú, Susan y otras compañeras. Y el perro se instala en tu cama. Llama a las compañeras aymaras, a lo mejor ellas pueden interpretarlo”.

Llamé a Conspirando y me dijeron que las amigas ya se habían ido al terminal de buses, mucho más temprano de la hora de salida del bus. Me fui a verlas al terminal y les conté el sueño. Graciela dijo: “perro ladrón siempre es, pues”. Y Vicenta dijo: “a lo mejor no en lo que ellas entienden”, aludiendo a nuestras diferencias culturales.

Y esto es lo que quería compartir y lo que me ha dado muchas vueltas. Yo casi no recuerdo mis sueños. Si los recordara, quizás me guiaría por las teorías psicoanalíticas que en mi formación han sido más cercanas a lo que las compañeras de pueblos originarios conocen.

Y entonces me vuelvo a preguntar por esta gran ausencia debido al silenciamiento que hemos tenido de toda la sabiduría que estaba y está en nuestros territorios latinoamericanos. Quiero aprender más y espero que en los futuros espacios podamos hacerlo así. De esa manera, compartiendo sueños en la mañana. Preparando la comida. ¡Ojalá cosechando juntas!

Después de veinte años, con toda la experiencia en el cuerpo, ¿podemos atrevernos también a arriesgar nuevas interpretaciones que surjan de lo compartido y practicado juntas?

Feminismo, ecofeminismo, en nuestras prácticas. Ritos que enfatizan la circularidad y horizontalidad. Eso en lo manifiesto. Y los sueños mostrándonos aquello que tiene vida propia más allá de la racionalidad. Compartiéndolos en círculos de confianza, sin temor a las aberraciones que puedan surgir de allí, sin miedo a mostrar la sombra.

Josefina Hurtado

Santiago, 11 de octubre del 2012

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Entre tanto, en nuestro círculo más pequeño, continuábamos trabajando en talleres y cursos, encontrando nuevos nudos y sombras, cuestionando modelos, ideologías y palabras tales como liderazgo, ciudadanía, desarrollo. Revisando nuestras prácticas. Haciendo nuevas síntesis. Validando nuestro trabajo en la práctica. Acudiendo a metáforas que nos sirvieran como caminos a seguir. Intentando que la mayor simplicidad sintetizara nuestra gran complejidad. Preguntándonos por la construcción de conocimiento desde otro paradigma.[9]

Espacio de conexión: la escucha activa de lo que necesita florecer

Existe hoy día en Con-spirando un lugar que denominamos “espacio de conexión”. Es un espacio abierto y gratuito. Cada lunes se reúnen mujeres y hombres a escuchar, explorando desde distintas posturas chamánicas, lo que necesita florecer.[10]

El ciclo lunar: haciendo memoria – imaginando futuros

Hace veinte años, antes de que saliera la luna para Con-spirando había una necesidad de espacios que nos alentaran a vivir nuestra espiritualidad con autonomía y poder para celebrar y conmemorar lo que quisiéramos. Crecimos. Celebramos nuestros frutos. Reconocimos nudos y obstáculos en el camino. Hoy día nos encontramos nuevamente en tiempos de luna nueva: ¿cuáles son las necesidades hoy para imaginar el futuro?[11]

Un modelo en construcción: las tres espirales

Volvemos al punto de partida, nuestra experiencia en las relaciones de poder que hoy establecemos. En los actuales contextos emocionales y sociales. ¿Qué “verdades” necesitamos develar, confrontar y relativizar? Para descubrir/construir otras que duren lo que sea necesario.

Canales de aprendizajes para la trans-formación cultural: énfasis en cuerpo, palabra, grupo

Aprendizajes hechos desde la integralidad de nuestro cuerpo simbólico. En círculos que ritualizan relaciones de poder en horizontalidad. Conjugados en cuerpo, mente, emociones; consciente, inconsciente. Proceso acumulativo que se decanta y permite la emergencia de nuevas síntesis/realidades. Hoy día, después de 20 años, nos preguntamos: ¿cuál es el aporte de nuestra propuesta metodológica para el feminismo?; ¿qué aporta a las visiones académicas?; ¿cuáles son los ruidos y resistencias para la inclusión de la dimensión espiritualidad? Y sobre el desafío de trabajar con jóvenes y niñas/os.

scaledImage   * Josefina Hurtado Neira es feminista e integrante del Colectivo Con-spirando desde sus inicios. Activista de la Articulación Feminista por la Libertad de Decidir. Estudió Antropología social en la Universidad de Chile y continuó su formación en la Escuela de Terapia Corporal de Santiago, en la Escuela de Psicología Grupal y Análisis Institucional Enrique Pichón Rivière, y en el Magister de Psicopatología y Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Actualmente se desempeña como directora del Departamento de Mujer y Género de mission 21 en Basilea, Suiza. Publicamos aquí la ponencia que presentó en el Seminario Internacional “Haciendo memoria, imaginando futuros: ecofeminismo, teología feminista y transformación cultural” (Santiago de Chile, 16 y 17 de octubre, 2012).

[1] Según el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, en Chile hubo 957 casos de desaparecidos. la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos registra 1.192 casos.

[2] Cuando empezamos a reunirnos, en 1991, antes de formar el colectivo Con-spirando, nos juntábamos en los patios del Centro de Reflexión Popular, Centro Ecuménico Diego de Medellín, Servicio Evangélico para el Desarrollo, lugares de trabajo de algunas de las que luego seríamos fundadoras del colectivo. Es a partir del año 1993 que comenzamos a trabajar y celebrar nuestros ritos en un espacio propio.

[3] En 1993, con Ute Seibert, realizamos el Taller “Historia personal, historia comunitaria” con participantes de “casas de la mujer” de distintas comunas de Santiago. Esta experiencia evidenció nuestras limitaciones metodológicas, lo que nos llevó a estudiar en la Escuela de Terapia Corporal de Santiago y en la Escuela de Psicología Grupal y Análisis Institucional Enrique Pichón-Rivière.

[4] En 1997, en conjunto con Mary Hunt y Diann Neu de Water e Ivone Gebara de Pen no chao realizamos los “Jardines compartidos. Más allá de la violencia” en Santiago de Chile, Washington D.C., EE.UU. y Recife, Brasil, reuniéndonos cada vez durante 10 días, alrededor de 40 mujeres de distintos países de las Américas.

[5] Este rito fue diseñado por Doris Muñoz y Ute Seibert para una de las Escuelas de Etica y Espiritualidad Ecofeminista. En el mito, Inanna, deidad del amor y la guerra baja a las profundidades para enfrentar a Ereskigal, su hermana y deidad opuesta.

[6] Rito diseñado y coordinado por María Teresa Aedo y María Teresa Inostroza, de Newen Kushe, Concepción, Chile, durante el Encuentro de Espiritualidad Ecofeminista: Diosas y Arquetipos, en el año 2005.

[7] Entre 2000 y 2003 realizamos las Escuelas de Ética y Espiritualidad Ecofeminista, con énfasis en el trabajo de mitos y poderes, y entre el 2005 y 2006 realizamos los Encuentros de Ética y Espiritualidad profundizando el trabajo con los arquetipos, siguiendo el modelo de Tony Wolf, apoyadas por lecturas de Jean Shinoda Bolen, la exposición de diosas recopiladas por Madona Kolbenlach y el acompañamiento de Rachel Fitzgerald y Margarita O’Rourke, quienes facilitaron el viaje interno enfrentando sombras y reconociendo energías.

[8] En 2003, luego de cuatro Escuelas de Ética y Espiritualidad Ecofeminista, equipos en doce países de América Latina realizaron investigaciones que dieron como fruto el libro Diosas y vírgenes en América Latina. La resignificación de lo sagrado, coordinado por Verónica Cordero, Graciela Pujol, Mary Judith Ress y Coca Trillini; y publicado por Doble Clic, Uruguay.

[9] Entre los años 2004 y 2006 trabajamos sistematizando la serie “Nuestro cuerpo – Nuestro territorio” con los módulos: Partir del cuerpo, Éticas y sexualidades y Más allá de la violencia. Entre los años 2007 y 2009 sistematizamos la serie “Memoria y Liderazgo. Herramientas para el desarrollo personal y organizacional”, que contiene el modelo de las espirales desarrollado por Josefina Hurtado y Ute Seibert, el modelo del ciclo lunar, desarrollado por Susan Cabezas y Carla Cerpa y el modelo de la flor, desarrollado por Patricia Crispi.

[10] Espacio facilitado por Judy Ress cada lunes en Con-spirando, siguiendo los aprendizajes desarrollados por Felicitas Goodman y transmitidos por Margarita O`Rourke.

[11] El  Modelo del Ciclo Lunar invitar a transitar la experiencia personal o grupal comenzando por la luna nueva, pasando por la luna creciente, la luna llena, la luna menguante… para volver a empezar por la luna nueva…

Descargar libro (texto en página 72) WP_20160621_001

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