Comunidades sustentables, un sueño posible. Por Susan Cabezas

img_5105En el año 2005, tuve la oportunidad de coordinar junto a Judy Ress la revista Con-spirando n°50, Comunidades sustentables, Un sueño posible. Para ese entonces una de las reflexiones fue si el título tendría que ir con signo de interrogación o más bien afirmar que sí, el sueño es posible. Sin darnos cuenta, la revista n° 50 simbolizaba en sí misma el fruto de una comunidad-red de mujeres que soñó con un espacio para la reflexión capaz de sostenerse de manera sistemática con 50 publicaciones. (Sueño grande, pues llegamos a los 60 números)

Mientras recolectábamos los artículos, fuimos descubriendo múltiples iniciativas en América Latina y  El Caribe de comunidades capaces de plantear alternativas para vivir de manera más autónoma y en mayor conexión con la naturaleza. En el transcurso de los años, también hemos visto emerger múltiples proyectos de comunidad y espacios sustentables. Mujeres y grupos que con un gran coraje nos han confirmado que el título de nuestra revista no requería signo de interrogación, constatando  que sí se puede. Espacios seguros para mujeres fuera de la ciudad, creados para compartir desde danzas circulares,  arte, espiritualidades, retiros en la naturaleza, etc., han sido un  aporte significativo para diversos grupos y amigas que han apostado por otras formas de vivir, del buen vivir.

Sin embargo, muchos de estos proyectos no han estado exentos de dificultades y obstáculos. Liderazgos y relaciones de poder que complejizan la praxis de comunidad, falta de sostenibilidad y recursos que permitan mantener los espacios, proyectos que han cerrado o bien se han tenido que re adaptar para seguir existiendo.  Sería enriquecedor profundizar más en cómo estos sueños pueden volverse sustentables en el tiempo, cuáles han sido los aciertos y desaciertos, las intuiciones y visiones de cómo seguir en diálogo con nuestras necesidades y las del planeta. La red Con-spirando, en este sentido, siempre ha sido un espacio seguro para seguir reflexionando y levantando preguntas.

 

Han pasado once años desde que publicamos esta revista y hoy -casi intuitivamente- me encuentro co-creando el sueño posible de un espacio sustentable para vivir en comunidad con la naturaleza y sus ciclos. Luego de haber recorrido  distintos países, decidí instalarme en un territorio que, aunque parece lejano para una latinoamericana como yo, me cautivó por su paisaje, música, historia. Croacia, un lugar para seguir explorando y aprendiendo, no libre de vicisitudes, a ratos temores y un “costal de preguntas” todavía por cosechar.  Pese a ello, mi convicción por vivir más conectada con la tierra y apoyar la soberanía alimentaria me impulsa día a día a continuar en este camino. Una vez más, reconociendo el tremendo protagonismo de las mujeres en el campo, en la capacidad de nutrición y de lucha.

Gracias a la red de amigas por todas las iniciativas anteriores que ayudaron a confirmar que sí es  posible, a  las reflexiones, a la libertad para pensarnos bajo otros paradigmas y en particular por enseñarnos la rebeldía de perseguir los sueños y seguir los encantos. Y aquí me encuentro,  viviendo en un rincón del mundo, con el objetivo de  producir mi propio alimento;  un sueño personal  y colectivo, y por sobre todo, posible.

Octubre 2016

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